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sábado, 5 de noviembre de 2011

El Mesón del Labrador



 
                       Cecilio Lera (Mesón del Labrador)

El argumento es el siguiente: Bangkok. A Richard le llegan rumores acerca de una playa salvaje, el paraíso; pero su localización exacta es un secreto celosamente guardado; Richard tiene el mapa que lo conducirá a esa isla; y así se titula la historia: La Playa, la escribió Alex Garland   y su contravalor en película la interpretó Di Caprio.

Esa novela aquí nadie la ha vivido, escrito, ni nadie la ha leído, pero a sesenta kilómetros de V… “en un territorio a caballo de tres provincias, rodeado de encinas, cañaverales, chopos autóctonos, bodegas, suaves colinas de trigo, avena, centeno, jabalíes, galgos, palomares y pequeños  pueblos de barro casi deshabitados, donde se abre una ventana y se cierra una puerta, en los que ves a lo lejos a alguien que camina hasta desaparecer. Después de cruzar varios puentes, desde los que se ven otros viejos puentes de piedra solapados, como dibujos  sobre el río Cea, regueras con cangrejos, ayuntamientos de piedra, iglesias del siglo XVI, santos y vírgenes de madera de encina, tallas milenarias, venados, castillos, eras con fantasmales  porterías de futbol, cielos inmensos, grajas que saben tu nombre y lo repiten a todos los vientos; y todos los vientos, todas las nubes, todos los soles filtrados. Hay un lugar al que tienes que ir, un lugar del que unos hablan… y preguntar por el camino, continuamente preguntar por todos los caminos,  porque puedes caer en esa trampa de caleidoscopio y no salir del laberinto aparentemente fácil, donde ya no habrá nada ni nadie, señal alguna. Y cuando llegues vas a encontrar una sala con apenas cinco mesas y treinta comensales con hambre atrasada, setas de corro y de cardo con jamón, alubias con liebre, perdiz roja con berza y castañas y mucho Bmw y Audi en la carretera, de hecho es donde más coches hay en todo el pueblo.
Aprendió en la Escole Profesionnelle et Artisanale” de Pierre Livet en Suiza, pasando por Italia y al volver empezó a dar comidas, con su mujer, esos fueron los ejes sobre los que gira la cocina, los gustos por la tierra, por los buenos productos de esa tierra y ahora sigue el hijo Luis Alberto. Cocinan las liebres que cazan en el coto con galgos, las perdices rojas los  pichones del mismo coto que terminan en la cazuela, así como las setas de todos los campos que te puedas imaginar, lomo de Ciervo, pato, jabalí, croquetas de codorniz, escabeches  y como pasa siempre con estos hombres Cecilio Lera, empezó a criar burros (recuperando así el burro zamorano), e invierte en viñas y vino de Toro, hasta llegar a la casa rural “Senda de los Frailes” y se sienta a tu lado y te lo cuenta, con toda naturalidad como hablan los hombres de estos pueblos, (a los cinco minutos de haberte conocido), otra de las cosas que apetece, oír hablar a esta gente de llano natural, sin más malicia que la propia y natural de cada uno, pero sin ceder a la bobería, la impostura, sin subirse a ningún pedestal, no le hace falta, y también te dice que cada año va a dar clases en jornadas organizadas en Barcelona, un tipo con muy buena fe y buen criterio para los fogones. Los fines de semana de  Febrero, los más fríos del año en estas tierras, organiza las jornadas del cerdo, en las que se incluye el ritual del sacrificio de este animal, tal y como los matarifes lo vienen realizando desde hace siglos, para comer después la sangre, los chicharrones, los lomos, el picadillo, todo, porque ya se sabe que del cerdo se come hasta los andares .
Y ese es el secreto de esta playa, un lugar que apenas se conoce en sesenta kilómetros a la redonda, pero al que llega gente de Madrid.
Y la historia empieza en el Café Diario así:
-Voy a comer bacalao a Valderas
-Pues sigues un poco más allá…
Y así continua Isabel Diario, un poco más allá, siempre un poco más allá, cruzas la nacional y sigues…

La hicimos caso, cruzamos la nacional y otros muchos cruces después de Valderas. Nosotros comimos el surtido de setas, alubias estofadas con liebre, perdiz con Berza y Castañas y Pichones al estilo del Mesón, arroz con leche y café. Vino verdejo y un pan para volverse loco. Todo, por algo menos de 70 euros.
Mesón del Labrador. Castroverde de Campos. Zamora. Cocina del restaurador Cecilio Lera.

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El meson del labrador por ELIAS GOROSTIAGA se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported.

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