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sábado, 14 de septiembre de 2013

WILLY URIBE, salud y fortuna



9788415070313

El último viaje del Omphalos
(los libros del lince)
Presentación en Barcelona
La Central del Raval
Barcelona 12 de septiembre de 2013





Un barco es una isla. Un barco anclado frente a una isla es un archipiélago y un barco abandonado a su suerte, una ratonera.


            Es así como Willy Uribe (Bilbao, 1965) comienza esta novela que se presentó el jueves en el Raval. Como viene siendo habitual La Central ha abandonado la vieja capilla y prefiere organizar estos actos entre las islas de libros del ático, mejor ventilado, más amplio, sin necesidad de esa piel con piel de fiesta gay o de bodega de barco negrero, esa falta de oxígeno. Esta presentación no se había difundido mucho por la red ni por ningún otro medio, por lo que asistieron allí cuatro amigos, un par de gatos, algún dibujante, compañeros de fatiga (me senté al lado de Javier López Menacho y delante de Santiago García Tirado), compañeros de editorial y poco más, incluidos Enrique Murillo e Ignacio Vidal-Folch. Enrique Murillo es el editor, presentó el acto de forma breve y sin alardes, tan natural como un viejo amigo habla con otro viejo amigo en la barra del bar, esto último es lo que faltaba allí, unos pinchos y un zurito.
            Ignacio Vidal-Folch, soporta una larga carrera, soporta como puede la vida, porque a los intelectuales les pesa la vida más que a los demás y esa carga se le nota a Ignacio. A Ignacio hace años le vi presentando  a Ray Lóriga en el Fnac de Diagonal y pensé para mi que tipos tan distintos, y con esa manía mía les hice fotos, entonces con una vieja cámara de carrete, cuando a Lóriga le faltaban unos cuantos tatuajes en los brazos y seguía con Cristina y cuando este espacio no había sido cedido a la cafetería; Ignacio también andaba de público en la presentación del último libro de Patricio Pron, ese del título largo del espíritu de las plantas de salón sigue subiendo en la lluvia, que tanto gusta a los amigos de Mondadori, pero desapareció despacio, tanto que le hizo correr al editor Claudio López para lo que fuera que Claudio López tuviera que hablar con él. Así que no me sorprende y a la vez me sorprende verle con Willy Uribe en este acto
-Este libro se lee en cinco horas, tomando café –dijo en ese tono suave del que toma café despacio-
Y se enrolló, primero con el micrófono al que no le sacaba nada más que susurros, (se lo colocaron, lo menearon arriba y abajo, le hicieron cosquillas, tanto la encargada de La Central, como por los intentos de Willy y después Enrique y me dieron ganas de levantarme a mi también y arrimarle la silla, porque los intelectuales tienen esa pose medio tumbada que les viene ya de Sartre, ese estigma que ya conocéis), hasta que al final salió algo de ese elemento tan valioso que es la voz, con el que fue regando más o menos dos metros de parcela, esa distancia corta en  la que Ignacio se siente bien y desgranando las entrañas de la novela, citando El barco ebrio un poema de Rimbaud que tiene estrofas como estas

Así, barco perdido entre pelo de ancones, 
Lanzado por la tromba en el éter sin aves, 
Yo, a quien acorazados o veleros del Hansa 
No le hubieran salvado el casco ebrio de agua; 

Vidal-Folch, fue marcando los tiempos, contó sus propias anécdotas de viajero y vividor aislado esperando un barco que nunca llega, en una isla de mierda y rodeado de escoria. Y esa experiencia de Vidal-Folch inoculada en el espacio-tiempo se transmitió a la piel y la sangre del surfista y escritor Uribe, navegante a veces a pie y otras en tabla.



A Willy Uribe, no le conocía, le había visto en fotos, reportajes, huelgas de hambre que siempre se pierden un poco y más si eres de Bilbao, escritor y fotógrafo, había leído alguna crónica como la escrita para Cristina Fallarás en Sigueleyendo sobre la (última) huelga de mineros de León y esos disturbios infernales que ya no transmite ninguna cadena de televisión y al final con esas cosas te vas haciendo una idea de cómo son las personas y en este caso de Willy y empiezas a valorarlas hasta que las tienes delante y es cuando tu mapa parpadea y pierde todas las referencias, como si hubieras entrado en una nube de niebla.

Y eso me gusta. Willy dijo que esta novela solo se podía publicar en una editorial como esta, imposible para una editorial americana porque no hablaba de sexo, ni de amor.
-Yo soy de Bilbao –dijo el escritor- me resulta difícil escribir de sexo.
Marcado el territorio, se disculpó ante Vidal-Folch, por no conocer ese poema de Rinbaud (con el que le fustigaba Ignacio como si fuera un pequeño látigo de juguete ante la mirada atónita del vasco)
-Yo soy un escritor intuitivo, no tengo ni idea de literatura.
Y en ese punto Enrique Murillo sonrió. Después Enrique comentó cosas como que fue Ramiro Pinilla el que le recomendó a Willy.
-Se aísla para escribir –dijo el editor- y le da lo mismo que sea en una casa, un piso prestado, una tienda de campaña.
Su verdadera necesidad (como la de muchos de nosotros) es ese aislamiento, escribir quince días del tirón para dar unidad a la novela, es su medio de vida, dejarlo y volver a tomar por el cuello otros quince días prestados y así hasta el final. El escritor que como otros muchos que voy conociendo, anda de prestado, durmiendo en cajeros, casas de amigas, ha dejado esta novela encima de la mesilla de noche de tu dormitorio, es posible que en tu puta vida hayas subido a un barco así. Espero que no te marees, lo ha escrito un tipo valiente al que cada vez admiro más y espero que alguna editorial francesa promueva su edición, porque como en el caso de Alberto García-Alix, hasta que los franceses no te descubren, nadie te toma en serio. Después ya vendrá el ministro con las medallas. Un fuerte abrazo a todos.



domingo, 8 de septiembre de 2013

NOMADAS (Parte I)




Editorial Playa de Akaba
Presentación en Viladecans el próximo 23 de noviembre de 2013.


Fue así. Cuando Noemí expuso la posibilidad de crear una Colección me incorporé en la silla giratoria, me cuadré frente a la pantalla y escribí mi idea sobre un libro de viajes lleno de relatos, ella aceptó de inmediato. Todo fue un progresivo toma y daca, un desnudarse feroz; en media docena de correos ya no teníamos ropa que quitarnos, desbocados y tan desnudos como dos amantes montaraces en medio de un encinar.
Fue así. Me inventé una lista de autores, de entre todos los escritores a los que conocía, sobre los que escribía crónicas o críticas en el blog. Fui buscándoles uno a uno y el primero, como siempre, fue Carrión, Jorge Carrión. Tirando del hilo, fui tirando de ese hilo y Noemí fue añadiendo puntadas y nombres y empezamos a tejer el jersey.
-Es muy poco tiempo. Para estas cosas hacen falta un par de años –dijo Jorge-.
El plazo y nuestro tiempo, poco más de tres meses, frente al año o los dos años de otras ediciones, de otras recopilaciones, pero ahí estamos, añadiendo cada día gente a esa lista. Entraron Jordi Esteva y Gabi Martínez, fui a por Manuel Astur y lo encontré resacoso “si vas de romería lo pagas al siguiente día”, a Sergi Bellver, Pepe Ribas me contestó de inmediato y nos citamos en la libreria Laia de Barcelona, díselo también a Javier Puebla y Javier Puebla también aceptó y así esa tripulación de Akaba fue sacando la faluca y se subieron al barco Juan Vico y Luis Artigue, Patxi Irurtzun, Carlos Castán. Pero también dijeron que no los que no pudieron, los que no quisieron desviarse de sus proyectos personales; pero peor fue el silencio, el silencio debilita al que lo ejerce y es cruel para el que se mantiene a la espera y el silencio llegó pero llegó con algo de ruido. En ese momento me doy cuenta de lo poderoso, elitista, perezoso, que puede ser el selecto, intrigante y cruel Mundo de la Cultura, siempre moviéndose en círculos planos.
Pero a la vez, llegas al corazón de gente que invierte su talento, su tiempo y entrega su vida a escribir, “soy escritor”, gente llena de energía que te lo da todo y se pone a tu disposición de una forma tan generosa que solo puedes sentir agradecimiento. Hablo de Javier López Menacho, de Marta Sanz, Oscar Solana, Juan Vico, Felipe Zapico, Yeste, De Diego, Zanón o de Sergi Bellver.
Llegó la primera maqueta, eso siempre impresiona, ya ves el libro, es como una ecografía en la que se dibujan las formas abstractas de las primeras semanas de tu hijo.
-Esto ya está
Pero no hay nada todavía, quieres creer que si pero empiezan los momentos de incertidumbre, de espera y ansiedad, y así llega el verano, un verano que este año ha sido de fuego y sudor y con él las vacaciones, agosto, los viajes, las visitas. Me encuentro con Astur y Bellver en Oviedo, con Artigue en Valencia de don Juan, lo que queda de la familia Gorostiaga en Cubillas de los Oteros, intercambiamos opiniones, nos olemos y terminamos por entender que estamos hechos de las mismas células, que en el pulso palpitan las mismas emociones antiguas. Bellver, que es un colaborador nato, empieza a pochar cebolla, pimiento, tomate, suaviza los matices del fuego, trabaja su texto Islandia incluido en Agua dura una obra ambiciosa y a la vez colabora con el texto de otros nómadas.
La editorial Playa de Akaba, pasa por su primer año, un año de fuego con una docena de títulos, siendo NOMADAS el que cierra el año 13 de este siglo. A la labor editorial se suma el de los Talleres y la representación de autores, así como su asesoramiento. A la vez me entero de que soy editor externo  es decir que no me quedo a comer ni a dormir.
Y llega la última semana de septiembre. Tengo que apretar el acelerador y volver a insistir sobre textos que ya debía tener el maquetador , a la vez mi ansiedad me pilla deshojando la margarita, -me quiere, no me quiere, -me quiere, no me quiere. Tengo la mitad del libro y en una semana tengo la restante mitad. El libro está, pero siguen llegando versiones, varias veces corregidas y en estas Sergi Bellver me ofrece su mano derecha que yo ya tenía desde el mes de junio y a la vez me ofrece su mano izquierda y es con esta mano, con la que me pone en una bandeja dos figuritas de porcelana, una vive en Oaxaca y la otra en Nueva York y de la magia salen dos de los mejores textos para Nómadas y con estos textos vuelvo a soñar, tienen tacto, son sensuales, y todos los demás sentidos que quieras añadir, gusto, olfato, oído, vista. Este trabajo es impagable y solo puede salir de su propia actitud vital, las dos son nómadas, las dos viven su vida como se debe vivir, de forma única, valiente y arriesgada y es así como escriben, se llaman Nadia del Pozo y Marina Perezagua.