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martes, 1 de julio de 2014

Elías Gorostiaga, entrevistado para ileon.com por Manuel Cuenya

Elías Gorostiaga: "León es mi tierra, son mis amigos y son mis muertos"

Por Manuel Cuenya | 01/07/2014

El polifacético Elías Gorostiaga, autor de 'El castillo de aire', está a punto de entregar a su editora Noemí Trujillo, de Playa de Ákaba, el texto definitivo del poemario 'Tierra de invierno', un libro escrito en Barcelona hace veinte años.

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Elías Gorostiaga. Foto: Queralt Aloy
Leonés de Valencia de Don Juan en el exilio, como tantos otros, que tuvieron que emigrar, Elías Gorostiaga, seudónimo literario de Elías Prieto Sáenz de Miera, también ha tenido que salir a buscar las historias a otros nichos, porque "los paisanos de antes, los que tenían algo que contar, esos que encuentras en Pla y en Delibes, son vetas agotadas".
Poeta, novelista, autor de teatro, bloguero, buen conocedor del cine, un nómada que emigró hace años a Cataluña. "Yo vivo y trabajo en L'Hospitalet unida a Barcelona por una calle, eso es una continuidad en el paisaje. Esta es una ciudad que se formó casi en su totalidad con la emigración de andaluces y murcianos y desde los años ochenta con sudamericanos, pakistaníes, chinos y africanos, una ciudad en la que oyes todos los idiomas de la tierra menos el catalán, salvo en reductos oficiales y administrativos. Aquí la lengua de la calle es en la que te puedas entender, todo el mundo está de paso y las raíces son pobres, por eso tienes que saber quién eres y donde estás y para eso tienes que volver sobre tu memoria, mantener vínculos. León es mi tierra, son mis amigos y son mis muertos y con dos hijos pequeños que crecerán rodeados de amigos de distintas razas, es importante que sepan y que regresen a la tierra de los padres y a la vez que sean ciudadanos del mundo. Creo que los leoneses, que vivimos fuera de León, tenemos ese mismo vínculo con nuestros antepasados y con los que nos van a suceder". Así se expresa el coordinador y prologuista de la antología de relatos 'Nómadas' (Playa de Ákaba, 2013), que reúne veintiún relatos escritos por autores consagrados en la literatura de viaje, además de jóvenes promesas de la narrativa actual. De la ciudad de Marrakech (estupendo relato) a la Ciudad de México. En este sentido, Gorostiaga muestra su fascinación por escritores viajeros como Salgari, que sortea peligros en tierras lejanas y a su regreso lo cuenta, "de esa estirpe y de esos sueños vienen pesadillas como los libros de Conrad o  Thubron, después te viene la curiosidad de leer a los escritores de la generación beat, sus viajes, sus juergas, su orientalismo y también te atrae y tienes la suerte de conocer a Julio Llamazares que es un viajero que sale a caminar por la mañana y regresa por la noche y te cuenta esa aventura a la luz de las velas: con quién ha estado, con quien habla, de lo que hablaron; todo se mezcla con tu propia fantasía, tus miedos y los sueños de todos".
"Julio Llamazares es un viajero que sale a caminar por la mañana y regresa por la noche y te cuenta esa aventura a la luz de las velas: con quién ha estado, con quien habla, de lo que hablaron; todo se mezcla con tu propia fantasía, tus miedos y los sueños de todos".
Confiesa que se siente especialmente atraído por Llamazares porque su filtro literario es tan bueno –matiza– que te cuenta cosas de lugares por los que acabas de pasar y resulta que no conoces. "Después de ese ejercicio también tú empiezas a viajar, aprendes a viajar, a mirar el viaje, lees a Caparros, a Le Clézio y también a Unamuno y a Pla, y quieres unirte a este grupo de escritores que toman notas y fijan cada vivencia, sin necesidad de tener que recorrer grandes rutas o recorriéndolas pero con una mirada personal y lo escribes con la misma idea del que se sienta en el bar a contar noticias, de forma cercana, con duende, inventando. Al final todos hemos escuchado alguna historia, mientras bebemos vinos en una bodega. Ese es el viaje. El nomadismo también es una forma de viajar, pero quizá no es la que yo mejor conozca y por eso es la que imagino de una forma más viva y a la vez menos real".
Fiel a su origen, Elías Gorostiaga, que toma el segundo apellido de su madre, porque le resultó curioso ese injerto vasco en el tronco de una familia leonesa, "de esas de ocho apellidos", regresa a su tierra siempre que puede. "De alguna forma vuelvo a ese apellido, a una tierra de emigrantes y por medio de un libro dedicado a los nómadas". Una tierra por la que se siente marcado, también desde un punto de vista literario. "Los paisajes siempre son una referencia que a su vez son un estado de ánimo. Los paisajes los aprendes desde niño, son parte de tu memoria y es lo que buscas el resto de tu vida. Cuando vuelvo a Valencia de Don Juan o a León, las calles, las plazas, muchos de los edificios, los amigos no existen y ese vacío choca con tu memoria, pero otras cosas siguen ahí el río Esla, las choperas, las montañas al fondo, los paisajes ondulantes de la tierra del pan. Y a veces esto que parecía algo inamovible, también te lo cambian, te lo destrozan instalando una vía, una autopista, torretas eléctricas, molinos de viento, la capacidad del hombre para cambiar el paisaje y con el los recuerdos es aterradora".
La vida dentro de la literatura
Adicto a la lectura, que busca la vida dentro de la literatura de forma incansable hasta tal punto que, cuando no la encuentra, la quiere escribir él mismo ("quieres escribir lo que te gustaría que te contasen y en esas estamos, intentando unir el placer de tu adicción con tus gustos"), Gorostiaga reconoce que lee muchas novelas de escritores jóvenes y no tan jóvenes, "que se escriben en unos meses para un mercado y un público que apenas exige, pero que quiere aparentar, porque ser escritor o leer es algo que viste".  Sin embargo, a él lo que realmente le interesa es un tipo de público y de escritor más exigentes. "Esa adicción de la que hablo te obliga a escribir a diario, la temes porque sabes que no la puedes vencer ni engañar con sucedáneos".
"El nomadismo también es una forma de viajar, pero quizá no es la que yo mejor conozca y por eso es la que imagino de una forma más viva y a la vez menos real".
Con veinte años, publicó su primer poemario, 'El castillo de aire', del que se imprimieron cuatrocientos ejemplares en los ochenta y que recuperó para su blog, donde se puede leer. "Aquel libro, se gestó junto con el grupo de teatro Aa di Parpant con Ramiro Pinto y Yolanda Prieto, el edificio Pallarés, el barrio Húmedo, eran los años de la movida, toda aquella noche interminable de creatividad en la que León también estuvo inmersa, Los Cardiacos, Los Flechazos, Deicidas, los escritores Llamazares, Pereira, Colinas, Gamoneda, Ildefonso Rodríguez, formaron cada uno en su medida, una célula más de aquella explosión y en ese paisaje el estreno de 'Luna de lobos' en el Emperador. Ese es el marco y el vértigo en el que nace aquel poemario, no hubo presentación, nadie lo leyó, salió una pequeña reseña en 'Diario de León' y ahí quedó todo. Esa falta de continuidad en publicar, porque he seguido escribiendo, me ha descolgado de todos los demás, eso, e ir a trabajar a Barcelona. No obstante tipos como Alfonso Xen Rabanal todavía se acuerdan".
Además de poeta, Gorostiaga ha hecho sus pinitos en el teatro y en el cine, de los cuales dice que son amores pasajeros, lenguajes que a veces se mezclan, pero lo que necesita es escribir y dentro de la escritura –asegura– la novela es el centro de todas sus emociones. Por su parte, "la poesía es un instrumento para refrescar el cansancio o el vacío en el que a veces te lleva la novela y escribir sobre viajes es una variante algo más relajante que la novela, el viaje o la crónica son géneros que provocan otro tipo de satisfacción y todo en su conjunto es lo que terminan por definir a  un escritor".
Respecto al cine, estudió guión en el Centro de Estudios Cinematográficos de Catalunya (CECC), que es una escuela experimental alejada del cine comercial, y edición en el CEV, ambos ubicados en Barcelona. De aquella experiencia, aparte de conocer desde dentro todo el proceso, aprendió a tomar conciencia del esfuerzo adicional de formar equipo con un montón de gente y del material, muy caro, "en la que no cabe ninguna distracción, ninguna pérdida porque con una equivocación se viene abajo un proyecto, por eso cada vez que se termina el rodaje de una película o el montaje de una obra de teatro me parece un milagro. Mi estado de ansiedad me impide vivir tanto el cine como el teatro de forma tranquila y prefiero esa tranquilidad de poder ir al cine como espectador y disfrutar".
Recientemente ha colaborado con su texto, 'La carta de Diderot' en 'Nueva carta sobre el comercio de libros' (Playa de Ákaba, 2014), en el que han participado un total de veintiséis autores, incluido él mismo, y cuyo título hace referencia a 'Carta sobre el comercio de libros', una obra del filósofo Diderot, que no ha sido ni muy leído ni su obra muy conocida, salvo la 'Encyclopédie', según Gorostiaga. "La editorial eligió la 'Carta sobre el comercio de libros' porque trata de una preocupación y un problema que ya existía en la Francia del siglo XVIII con el negocio de los libreros, los autores, los pensadores y sus derechos, temas de actualidad por los estragos de la piratería y la absoluta falta de interés en solucionarlo por parte de los legisladores, algo que perjudica al autor y la industria editorial, muy propio de la picaresca española". Un libro que deberían leer todos los editores, libreros, escritores y devotos de los libros.  "En la actualidad, las producciones del espíritu dan tan magros rendimientos que, si rindieran aún menos, ¿quién desearía pensar?", denunciaba el autor de 'La Religiosa'.
"Los paisajes los aprendes desde niño, son parte de tu memoria y es lo que buscas el resto de tu vida"
Ahora, está a punto de entregar a su editora Noemí Trujillo, de Playa de Ákaba, el texto definitivo del poemario 'Tierra de invierno', un libro escrito en Barcelona hace veinte años. "En él ofrezco al lector mis paisajes, mis recuerdos y algunas soledades que son universales y que reconoce tanto el lector de poesía como el que no lo es. Saldrá en los primeros meses de 2015". Asimismo, reescribe una novela por cuarta vez y, mientras tanto, está terminando un libro de viajes cuyo eje central es Barcelona, su cinturón y sus ciudades más emblemáticas, las más mezcladas. Y, por si esto no fuera suficiente, está también con un libro de relatos que le hace disfrutar mucho. "Para todo esto no hay plazos de entrega", concluye.
Entrevista breve a Elías Gorostiaga
"Actúo como un viejo trapero, uno de estos chatarreros de hoy".
¿Qué libro no dejarías de leer o leerías por segunda vez?
'Alfanhuí', 'El jugador', 'Pedro Páramo'. Chéjov, Isaak Bábel.
Un personaje imprescindible en la literatura (o en la vida)
Sin duda Julio Llamazares y sus desoladores habitantes, Rafael Sánchez Ferlosio y las andanzas de Alfanhuí y Juan Goytisolo con su elegante precariedad estética.
Un autor o autora insoportable (o un libro insoportable)
Los escritores no me resultan insoportables, pero me parecen algo cargantes Savater, Pombo o Belén Gopegui.
Un rasgo que defina tu personalidad
La fidelidad a mis amigos y la comprensión con las circunstancias de cada uno, salvo la envidia, la envidia me parece lo más despreciable, además es la causa de desencadenantes emocionales desastrosos.
¿Qué cualidad prefieres en una persona?
La honestidad, la educación y, aunque valoro la sinceridad, la inteligencia del cinismo me hace gracia.
¿Qué opinión te merece la política actual? ¿Y la sociedad?
Portada de Nómadas
Portada de Nómadas
La política actual es hipócrita, asume los desastres de sus antecesores, para los que no hay castigo. La decisión del político no tiene responsabilidad alguna. Y la sociedad que sostiene esto es igual de hipócrita porque por un lado se indigna y por otro vuelve al establo. Yo, igual que los demás, tengo la sensación de vivir en un engaño permanente. Hay una continua malversación de fondos, una corrupción latente en cada estrato, desde las Eléctricas o el sistema bancario, hasta los Ayuntamientos y los particulares,  en cada proyecto de autopista, vía férrea, aeropuerto,  centro de arte moderno, auditorio de música, rotonda, hospital y evento, el gasto de dinero público no tiene control alguno, la sociedad ha sido tomada por gente sin escrúpulos que a su vez se venden como triunfadores y que se gastan tu dinero o directamente se lo quedan, de forma miserable, para acto seguido pedir más. Es algo horrendo que nos ha llevado a la crisis, que ha hundido a muchas familias, que obliga a emigrar de nuevo a los españoles y que nos mantendrá en esa crisis porque hay que devolver esa ingente cantidad de dinero mal empleada.
¿Qué es lo que más te divierte en esta vida?
Varias cosas, en fin de semana salir con la moto y hacer pequeños recorridos al amanecer, y a diario algunos momentos que me da la escritura, mi mujer y mis hijos, que a la vez también son un pequeño infierno; y desde luego cada vez que puedo viajar, viajo, intento reencontrarme con amigos, pero esto está supeditado a mi tiempo libre y al de mi familia.
¿Por qué escribes?
Para poner orden, tiendo a recoger todo lo que los demás tiran, actúo como un viejo trapero, uno de estos chatarreros de hoy. Me paso la vida recogiendo la basura de los demás, me la llevo a casa hasta que llega al techo y es entonces cuando empiezo a seleccionar, a ordenar, en ese punto comienzo a convertir todo ese material en literatura, eso es escribir y lo hago tanto de mi como de los demás, con un punto de emoción, sentimientos, frustraciones, miedos. De ese cuerpo son mis personajes.
¿Crees que las redes sociales, facebook o twitter, sirven para ejercitar tu estilo literario?
Sirven para perder el tiempo, entretenerse, cotillear, ver la aburrida vanidad de muchos autores que hacen de eso una engañosa vida literaria, también sirve para encontrarte con amigos de los que no sabías nada, con familiares a los que nunca ves, pero las redes comen mucho tiempo. Para afinar el estilo literario solo hace falta escribir y leer.
¿Cuáles son tus fuentes literarias a la hora de escribir?
Las fuentes son las de siempre, los clásicos de la novela picaresca y cortesana del siglo XVI y XVII, ahí está todo, de ahí viene todo.
¿Escribes o sigues algún blog con entusiasmo porque te parezca una herramienta literaria?
El blog: http://eliasgorostiaga.blogspot.com.es/ fue una forma de poner en la mesa de los lectores mis opiniones, mi cinismo, de interesarme por el panorama literario desde toda esa oferta que brinda vivir en Barcelona. Las crónicas del blog en muchos casos son inventadas y a la vez fieles en los detalles, siempre estoy pendiente de los detalles, en ellos está Dios. Nadie escribe de las presentaciones de libros, de esos actos que abundan en librerías, cafés, bibliotecas. Es un ejercicio que me sirve como herramienta de comparación y reflexión. De los blogs lo que más sigo son los que tratan de fotografía, motos, viajes, danza y algunas críticas que me interesan.
Una frase que resuma tu modo de entender el mundo.
Sal, aprende y cuéntalo de forma única e inimitable. Vete donde tengas que ir, solo, acompañado o como sea, no dejes nada para otro día, para otro momento. Cada día es una fotografía que no vuelve y en eso también entran mis hijos, crecen deprisa y ahora es a ellos a los que más atención presto, me regalan momentos irrepetibles. Todo lo que escribo también es para ellos. Espero que dentro de unos años encuentren esta entrevista y entiendan lo importante que es vivir, lo irrepetible que es la vida. En ese sentido 'Nómadas' es mi regalo para ellos.