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domingo, 28 de noviembre de 2021

Bajo los párpados de quien se aleja. Presentación en Barcelona.

 


 Rafael-José Díaz

27 de noviembre de 2021. Librería Animal Sospechoso.

Editorial PRE-TEXTOS



A la una de la tarde del sábado, Antonio Puente escribe en La razón, sobre los libros de poemas que se engarzan con el título “Bajo los párpados de quien se aleja”, dice que Rafael resuelve con madurez una encrucijada entre anécdota y reflexión metapoética, lo coloquial frente al conocimiento. A la vez y a la misma hora, en las estribaciones del barrio de Gracia de Barcelona, en una librería denominada Animal Sospechoso, Alex Chico descubre entre analogías y metonimias, el paisaje de un lugar entre olas y muñones, lo desmenuza hasta dejar a nuestros pies, arena, convierte la librería en una playa y a la vez en la miniatura del universo. Rafael-José Díaz, el poeta invitado por la luz del sábado, en breves y justos diálogos  ha filtrado parte de ese cielo que todos vemos cambiar en las distintas horas del día, ha filtrado parte de nuestra naturaleza, esa con la que nos despertamos despeinados, con la que regresamos a la vida cada mañana y ha seguido filtrando, bajo los párpados, imágenes que guardamos y también todas esas pérdidas que abandonamos y nos abandonan, sin aviso alguno. Era la una de la tarde y toda Barcelona se empeñaba en demostrar que el hombre está muy cerca de su hocico, cuando habla, cuando come y cuando compra, en pleno segundo viernes negro con descuentos de resaca y, entre esa carne, un reducido grupo de poetas, no más de catorce o quince, conversa en tono confidencial sobre la muerte del padre, del amigo de infancia, de mi tío, de mi abuelo, de la playa que me gusta y a la que bajo, de esa playa en la que momentáneamente ha sido deshojado el libro de Rafael, como si la verdad fuera un  animal sospechoso.  Fuera, con las aceras repletas de hojarasca, a la una de la tarde y hasta las cuatro, al invierno empujado por el viento le esperan las retamas que deciden quedarse quietas ante el frío. De todos los poetas congregados, solo uno había viajado recientemente a Venecia y pensé que ese sería el lugar al que yo viajaría, el único lugar al que yo viajaría para buscar la muerte, bajo los párpados de quien se aleja.



                                                                 (fragmento de CREPUSCULO)

, y mientras tanto
la noche despedaza
la lengua que, sin saber,
se acomoda debajo de la lengua.

 

                  (fragmento de FIEBRE)

 

 la incestuosa conformidad con que nos acostamos

del lado de la cama que no pertenece a nuestra madre

y ocupamos por primera vez el lugar del padre convertido en fantasma,



(fragmento de EL PARDO)


la imagen sin edad de quien cruza una extraña

pregunta sin respuesta

y aprende nuevas lenguas inservibles

en la lengua del bosque. 


 

sábado, 6 de noviembre de 2021

LOS NOMBRES IMPARES. ALEX CHICO (presentación en Barcelona)

 Cita:

 

"–Busco a un hombre que huye de mi.

– ¿Y el hombre al que persigue viaja también del mismo modo?

– Si."

                                            Mary Shelley 





Librería Byron. Barcelona 5 de noviembre de 2021



Alex Chico ha llegado a casa después de dar todas las explicaciones a un público conocido que se acercó a la Librería Byron, una librería hermosa, cálida y llena de maderas. Se ha quitado los zapatos, de los que han caído algunas chinas, y sacado dos libros de los bolsillos de la americana, dados de sí por esa costumbre de ir con libros, uno es Frankenstein de Mary Shelley, el otro es una historia cinematográfica que habla sobre la ciencia de la tristeza y la silla eléctrica; los deja sobre la mesilla de cristal. Junto a los libros se descuelgan dos entradas de las dos exposiciones que se celebran en Barcelona, ambas sobre Banksy, una de ellas ficticia, la otra real. Ha bebido con los amigos de siempre y en casa, sentado entre la penumbra y el silencio, recompone al gato de los hechos y al de los halagos. Por las dudas y por las deudas, los editores le han agradecido que pudiendo publicar con otras editoriales, puedan seguir en Candaya cuidando y administrando sus obsesiones. Lo agradece.

 

Para ser las seis y media de la tarde de un viernes, muchos de los asistentes se quedan de pie. En la presentación participa Xavi Ayén, el periodista de La Vanguardia más envidiado de la ciudad de Barcelona porque jamás lleva mochila con libros, ni libros en los bolsillos y Bruno Montané, un atractivo y singular desconocido a pesar de tener una edad y ser el Forense Instructor del Conocimiento Necesario para la Colaboración en la Investigación Efectuada por Alex Chico, –todos esos títulos– se encuentra incapaz de disculparse por la arrogancia de su naturaleza; en el atrezzo de la primera fila una serie de personajes que aparecen en las paredes de Los nombres impares, uno de ellos tocado con un sombrero shtreimel, fabricado en Salteras, que solo se quitó cuando ya no pudo aguantar más la presión del calor sobre el casquete del cráneo y Toni Hill, que cerraba la fila junto a su mochila, que a diferencia de los otros no es un personaje de los detectives salvajes de Bolaño ni del ensayo ficción de Alex Chico.

¿De qué trata la novela?. La mitad de los que estábamos allí no teníamos ni idea de que era aquello de los “infras”, ni quién el poeta mexicano Darío Galicia,  oculto en la novela bajo el nombre de Damián Gallego, y yo en particular nunca he estado en el barrio barcelonés de Vallcarca, al margen de la montaña que es el barrio que ata el destino de Juan Trejo, también presente, y que Vila-Matas define cómo <<el norte de Barcelona y el sur de la nada>>, tampoco he estado en Portbou, ni en el desierto de Sonora, lo que no me impide seguir la disección de la novela.



 

Poco a poco te vas enterando que todo este enredo viene bien para hacerse una idea de lo doloroso que supone para muchos, esa elección que consiste en escribir aunque te cueste la vida, o entender la autenticidad de la escritura como un sacrificio, caminar con piedrecitas en los zapatos o masturbarte con la zurda si eres diestro, guardar silencio mientras narras, que son cosas de Gurdjieff y de las que hablaron, Xavi Ayén de forma muy higiénica, Bruno de forma hermenéutica y Alex con suficiente dolor por toda esa constante tensión detectivesca a la que somete a sus novelas, en la que él mismo se castiga pensando que detrás de todo ese trabajo solo queda un vacío de orfandad, bloqueo y desamparo. Y así los sedales volaban por la sala e íbamos picando en esos anzuelos, sin escapatoria. Todo fue evolucionando suavemente hasta que al final Diego Prado que anda de promoción con su Summertime Blues, y yo que no ando a nada, pudimos saber de qué iba la historia y esa fraternidad de escritores, incluso la lectura de un poema infrarrealista del auténtico Darío Galicia. Y hablando de "Barcelona me mata", allí estaba también Diego Gándara, impecable en su sufrimiento, a cuyo calor, por las dudas y por las deudas, cada vez me siento más unido.  En este final de año son muchas las novelas que se van paseando por la ciudad y Alex Chico se posiciona para que “Los nombres impares” sea uno de esos espejos en los que se reconocen reductos de la vieja Barcelona de hoy, la literatura y una buena semblanza de sus escritores más desnudos, de sus ausencias y sus presencias.  Dicho por Bobin: "El poeta Henri Pichette dice que nunca se debería escribir ni una sola frase que no se pudiera susurrar al oído de un agonizante. Pues bien, eso es exactamente. La manera de escribir que a mí me gusta, es exactamente eso."