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jueves, 9 de junio de 2011

HIJOS



-¿Tienes hijos?
El que lo pregunta, se acaba de separar, es de Cistierna y lo conozco porque su empresa me acaba de instalar un depósito de gasoil, un acumulador de agua y una caldera y se termina hablando, unas cosas te llevan a otras y te preguntan.
-Yo, tengo una hija.
No se por qué la gente tiene hijos y no lo se, porque después cuando pasan los años, te los encuentras y escuchas sus historias, historias que solo son problemas.
La ilusión y la energía de saber que son tuyos, pero los hijos siempre son de las madres, desde el principio hasta el final. Los padres, poco a poco pierden la resistencia, esa tenacidad que hace falta y que solo mantienen las hembras.
La niñez con todos los traumas, el acuciante aprendizaje, las formas y las maneras como se van formando, creando los contornos de la personalidad, algo agotador que se desequilibra en un momento, igual que un dedo en el tarro de la mantequilla, una huella que se mantendrá y formará el carácter para siempre y eso será culpa del padre.
-Mira que pantalones más bonitos
Paga y calla, y así será siempre, paga todos los gastos, saca el dinero de donde quieras pero paga, “tu hijo lo necesita”.
-Yo no lo necesito, mi hijo si.
Tu hijo te va a redimir de todos los pecados, tu hijo tendrá lo que tu no has tenido, ( pensamiento estéril),  el hijo hará y será lo que le de la gana, porque después llegará la adolescencia.
-Cumpleaños feliz, cumpleaños feliz, te deseamos todos, cumpleaños feliz.

¡Los hijos!. Siempre te acompañará el recuerdo de cuando eran pequeños. No te lo creas, no te acordarás de cuando eran pequeños, tendrás que buscar las fotos para recordarlo y no es lo mismo, tu memoria presente y el deseo de futuro te impiden mirar para atrás.
-¿A qué hora llegaste ayer?
-Lo sabes perfectamente –dice ella- para qué me lo preguntas.

¿Te sigue quedando autoridad? A partir de ese momento, todo se empieza a reducir,  se resume en: una cuestión de horarios, una cuestión de modas, una cuestión de educación, estudios, novios, viajes, y tu eres el que autoriza todo eso, demasiadas cosas juntas que ya no tienes, eres un hombre cansado al que ya no le quiere su mujer, porque ella, en secreto, ya solo quiere a sus hijos, ya lo sabes nunca te volverá a querer, has pasado a ser el último de la casa, incluso tu perro tiene más afectos y más atenciones,(pero sigue pagando).
-No le hables así al niño.
Eso quiere decir: “no hables mas con el niño, no os vais a entender”. No se si alguna vez sucederá, ahora no y eso pasa en la mayor parte de las familias, no te entiendes con un tipo que es igual que tu, pero veinte años más joven, porque el: tiene con quién hablar y reir: sus jóvenes amigas, su moto, su tiempo, sus vacaciones, su “todo incluido”. Ni lo sueñes tío, tu hijo es tu viva imagen, pero nada más, el parecido no te convierte en nada, no eres el y tu mujer no es tu madre, así que mejor te callas la boca y no la abres más, hasta el último vaso de agua de tu vida.
-Parece que quiere decir algo.
Si, parece que quiere decir ¡hijos de putaaaaaaaaaa!
Por qué queréis que tengamos hijos, por qué me preguntáis, con esa cara de mala hostia ¿tienes hijos?, y peor, por qué me miráis así, yo no tengo la culpa de que tu tengas dos, y el otro, una y el otro, tres, no tengo la culpa de que seáis tan generosos, ¿cheques bebe?, pídeles cuentas a ellos, no soy judío, musulmán, ni del opus, mano de obra bien educada, no necesito tener una prole detrás, como Ruiz Mateos, tan solo un Rolex y un Ferrari (o no tenerlos), y eso es lo que te quitan los hijos, y te quitan la salud y vas perdiendo la vida y cambias hasta que ya nadie te pueda reconocer, solo quieres estar tranquilo con una ginebra, un buen vino, coñac…, ¿tranquilidad?, ¿dormir?,  ahorrar “para el día de mañana”, otra vez:  “para que al niño no le falte de nada”. Si fuera Saturno, yo también devoraría a mis hijos, uno a uno.
¿Cuándo sea viejo?
Cuando sea viejo viviré tan feliz, sin la ansiedad ni la pena de esperar que ellos, los hijos, me vengan a ver o no, me vengan a pedir, me digan que estoy viejo y aunque no me lo digan.
¿Y tu, tienes hijos?.
Pues ya lo sabes.

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