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sábado, 5 de enero de 2013

Negra i Criminal: YO VIVIA AQUI



Yo vivía aquí 1989-2012
Carlos ZANON
Editorial: Playa de Ákaba
Poesía

Prólogo, Eduard Sanahuja

Presentación en la Librería Negra i Criminal. Calle de la Sal. Barceloneta. Barcelona, a 5 de enero de 2013. Paco Camarasa, Carlos Zanón y Lorenzo Silva

Esta mañana el mar andaba suave en las playas de la Barceloneta. Al mar le han crecido escolleras y playas con forma de media luna, playas como las de Ákaba, al otro lado del alma.
La calle de la Sal no tiene tráfico y los niños juegan en ella como en un patio particular. Con las paredes tapiadas, esa calle (de la madeja de calles de la Barceloneta) comienza con la librería Negra i Criminal del librero Camarasa y termina con el restaurante Can Ramonet. Los bajos de esa librería tienen bodega y o me doy prisa o mi cintura no me dejará ya bajar a ver lo que el librero esconde en ella, no otra cosa que sean libros y sentir ahí abajo el mar, algún tipo de miedo infantil de mazmorra, pero mi cintura y mi barriga crecen más deprisa y el hueco cada vez que lo miro parece menguar.
La hora de los sábados en Negra, es la una de la tarde, siempre la misma hora y casi todos los sábados del año. Cuando entramos nos entretenemos en recorrer con pasos cortos las dos estancias de la librería, sus colgajos, las fotos, el pequeño museo de sombreros, tacones de aguja, flexos, y sobre todo libros, libros puestos del derecho y del revés, apaisados marcando territorios y de repente me veo con un vaso y a Paco ofreciéndome de la botella
-Un poco de vino?
-Claro
Faltaría más, voy yo a hacerle ascos a un vino. Y va llegando la gente, poco a poco. Entran un par de putas portuguesas amigas de Barry Lyndon. Todas las camas de las casas de la Barceloneta son heredadas, la humedad, los vecinos, los bares de tapas, las gorras de marinero, hasta Dios es una herencia.
La que Negra te da esta tarde es la presentación de un libro que recorre los años 1989 hasta 2012. Son muchos años, mucha poesía que escribe Zanón al que Lorenzo Silva presenta como un novelista que ha ganado su crédito con apenas tres novelas “Nadie ama a un hombre bueno”, “Tarde, mal y nunca” y “No llames a casa”, novela negra como debe ser una novela en esta ciudad.
-¿Y de la poesía?
La poesía retrata bares, ambientes, una estufa tosiendo, la ropa vieja de las almohadas,

“Casi triste:
La verja de hierro se cierra,
de golpe, en un chasquido,
como un disparo a ciegas.”


Cole Porter, Otis Redding, Keats y Byron y encontré por el camino a la calle de la Sal, gatos sordos tumbados al sol, un viejo solo sentado a un banco junto al sol y después vi repetidos por las terrazas de todos los bares al gran Gatsby y un plato lleno de conchas de almejas, ya sorbidas.
Y no me cuesta nada creer que las novelas negras que escribe Carlos sean muy distintas de estos versos que leí el día que presentaron la editorial en la Casa del Libro, y que ahora vuelvo a leer (porque la poesía es lo que tiene que la lees sin principio ni fin, lees poesía cuando el cuerpo te lo pide y sanas y enfermas), como una línea más de esas novelas que ha escrito y de todo lo que va a escribir en los próximo años. Siempre he creído que lo bueno de la poesía es que es la forma de afinar, la única forma de afinar para poder escribir otras cosas.

“Ni tampoco, a eso de las nueve,
creas al camarero que te sirve
lo que necesitas y no quieres.
No le creas tampoco a el
aunque diga sentirse tan a gusto
entre tu adicción y su cocaína.”

Fue breve, cada uno tuvo a bien decir lo que habían venido a decir, todos de pie, la librería llena y mientras ellos hablaban y todo el mundo sonreía, Paco preparaba unos mejillones para tomar el aperitivo, allí y en la calle, todos juntos, una familia negra y criminal en la primera semana del año. Dentro, queda siempre la voz de Lorenzo Silva recitando. Estar allí hoy sábado fue un regalo para todos.


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