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martes, 22 de noviembre de 2011

José Ángel BARRUECO en LAVAPIES

                                             


“Un hombre deprimido siempre cuenta con tres ayudas: una copa, una canción y su barman de cabecera”

Se me forma en la comisura de los labios, esa pasta blanca del que se le seca algo en la boca. No siempre un hombre deprimido necesita una copa, a veces después o mientras se lee por diversión, necesitas una cerveza, y una música, creo que eso es lo que pasa cuando andas en estos barrios.
-En Lavapiés siempre hay mucha gente –me dice un taxista en Madrid- las calles son muy estrechas, es un lugar cosmopolita, allí te encuentras con todas las razas. Y mucha gente –insiste- a todas horas.
No hay nada mejor que subir a un taxi en Madrid y hablar con el taxista. Son un mapa cojonudo para no saber nada y saberlo todo; así, amarillo y cañí.
 No pude llegar al barrio, creí que si, pero el Festival Ñ me quitó el aire de los pulmones, eso y las escaleras del Círculo de Bellas Artes y los huevos fritos de la Taberna de Lucio, pero Madrid tiene muchas vueltas y cada vez se llega antes, así que tarde o temprano entraremos en el barrio y espero que no sea perseguido por ningún mejicano.
Vivir y morir en Lavapies, no es una novela, no es un cómic, no es una canción, no es una película, no es nada, salvo una ansiedad escrita a oído, tal y como tocan muchos músicos callejeros sus viejas canciones, o tal y como se silba por la calle. Hace falta tener muy buen oído para escribir esta novela, porque solamente mirando por el balcón o escuchando a través de las paredes no sale. Y hace falta tener muchos amigos y el autor se sirve de los bares para quedar con ellos, son de verdad, tan de verdad como Carlos Salem, Gesus Bonilla, Esteban Gutiérrez Gómez, Javier Belinchón, Marcus Versus, los chicos del otro lado, que nadie cita en ninguna parte, tan de verdad como todos los demás seres anónimos de estas páginas, y que son iguales que los que andan por el Chino de Barcelona, o lo que queda de ese barrio.

No creo que JAB sea un tipo deprimido y menos ahora que se estrena de padre y menos aun, con la faena que da tener dos novelas en las librerías y salir a defenderlas cada día, tanto si toca ir a Barcelona como si toca Zamora. Puede que esté cansado, puede que esto le pase factura, puede que duerma poco, pero seguro que le merece la pena tanto o más que este rato leyendo “Vivir y morir en Lavapiés” o “Asco”. No tienen nada que ver la una y la otra, pero las dos las ha escrito José Ángel Barrueco, con esa disciplina del tipo que va en el pelotón, que no levanta la mirada y no ceja en el empeño de pedalear, un puto escalador nato.
No creo ya en nada, solo se que cuando te metes a callejear por el libro, se te van abriendo tantas ventanas que ya no sabes a donde mirar, ni que conversación seguir y por eso te quedas un rato con los borrachos de la plaza, mientras miras a los moretes trapichear y si no, a los negros, o esperas a ver que pasa con la redada de la policía, o ves a los indios, los chinos, los sudamericanos, los viejos del barrio de toda la vida, esos que quizá desciendan de los judíos que poblaban este mapa y cuando menos te lo esperas, te encuentras dentro de una novela negra y criminal, que no sabes muy bien como va a terminar (mal), hasta que se te acelera el pulso y quieres leer más rápido de lo que corres.
Salvando las distancias, esta novela es una especie de La Colmena del olvidado Camilo José Cela, pero menos provinciano, más criminal, más cosmopolita (como decía el taxista) en un siglo en el que Madrid ha cambiado mucho y sigue siendo igual, con una melancolía que habla muchos idiomas; al fin y al cabo ahora los inviernos de Madrid, apenas duran unas semanas.
Bueno pues eso, que antes de leer Asco, me voy a dar una vuelta con Dan Fante (Mooch/Sajalín editores), un viejo amigo recomendado por José Angel Barrueco y por Francesco Spinoglio. No sé que tal saldré de esta. Un saludo.

 Vivir y Morir en Lavapiés. Ediciones Escalera. Octubre 2011. Imagen de portada: Dani Orviz.
                                                                
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