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sábado, 28 de abril de 2012

El gladiador silenciado. (Loopoesía 2012)


EL GLADIADOR SILENCIADO
Loopoesía 2012
Presentación en el jardín Olokuti (Gracia) Barcelona 27/4/2012
Jordi Corominas
Versos & Reversos editorial. 8€
Jordi Corominas y Daniel Ramos

El  Gladiador silenciado es el último libreto del escritor y crítico literario Jordi Corominas, fundador del proyecto poético experimental Loopoesía, a cuyos jardines también se asomaron Neill Higgins y Anna Sissons, Laura Fillola, Giuliana Bendezu y Raquel Delgado; en la carretera desde el año 2009 y hasta hoy es suficiente recorrido para detenerse a descansar, refrescarse los pies hundiéndolos en un regato de agua fresca o putrefacta… y pensar.
Sin duda alguna el libro publicado por Daniel Ramos de Versos & Reversos en su colección El gato errante, es la columna vertebral alrededor de la cual gira el espectáculo de este año, en el que colaboran Sigmund Freud y Gustav Mahler y a veces un cabizbajo gladiador. Sin duda alguna el espectáculo-recital (-mezclado, proyectado, montado e  interpretado-) de Jordi Corominas, es la columna vertebral, alrededor de la cual gira el libro El gladiador silenciado. Así fue lo que yo vi:

Sobre el papel es un proyecto ambicioso, lleno de vanidad, ideas, energía, de “cuatro humores y una carne ayunada de conciencia”.
Es ambicioso, porque desnudar la poesía es una de las ciencias más complejas que existen en una mente educada y a eso le añades interpretar físicamente toda esa poesía, por alguien que es muchas cosas, pero no actor y no tiene por qué serlo, no es técnico de sonido, ni es músico, igual que no es trapecista, ni esteticista, es (y no es poco) poeta, un poeta complejo y ambicioso, que experimenta afinando palabras, que quiere (igual que todas las religiones), resucitar a los muertos, a los espíritus, a las energías y para ello se rodea de muñecos, decorados, jardines, fotografías, músicas movidas por la intuición, sombreros (todo ello iconos, loops y poses) y pasar así a una vida futura, amén.
Otra cosa es que eso se entienda, y otra cosa más es que aunque no se entienda deje una huella física, anímica, química, animal, que sí consigue por ejemplo el dramaturgo Rodrigo García en sus montajes extremadamente experimentales con la Carnicería teatro, María Muñoz, bailarina con tal cantidad de registros que con su sola presencia, llena cualquier escenario, repito: con su sola presencia… y su inmensa creatividad; o tan solo “uno solo” de los cuadros estético-poético-musicales del Cirque du Soleil, ES suficiente para sufrir emociones que permanecen por completo en tu retina, en tu piel y en tu memoria y te sirven, porque te cambian. En el Festival Ñ (noviembre de 2011), asistí en Madrid al recital de Manuel Rivas, un espectáculo formado por el guitarrista César Morán, un atril con una luz y una maleta que le servía a Rivas como pretexto para construir parte del recital y resultó ser suficiente
 Aunque me equivoque, pienso que Jordi C devora  su propia energía, pero a diferencia de los astros, esa combustión no da luz, hay algo en su espectáculo que impide ver esa luz y sin embargo notamos la energía, puede que sea demasiado pronto o demasiado joven la columna vertebral que sujeta el resto del cuerpo, puede que desnudar un poema del García Lorca más joven o del Valle-Inclán más cabrón, sea difícil, pero quizá al ser tan conocido, el resultado final es inmediato, mientras que aquí la novedad de la poesía colisiona con el arsenal de efectos que se pretende, el resultado es que Corominas sale despedido por su propia energía y cae en un vacío que lo absorbe, casi por completo.

En el recital solo faltaban gafas de 3D y hubieran venido bien para unir puntos dispersos (sobre lo que el autor nos advierte que trabajó durante meses) y hubo paraguas, monedas de oro, la muerte con su guadaña, brebajes, fotografías, monarquía y república, el Papa, música, poesía recitada y una fosa común de nombres que se saca el autor de la puta chistera y desparrama entre los asistentes (de todos ellos a mi me tocó el de Lorenzo Julián Gracia (1909-1963) peluquero y Gloria Montes Matadepera (1864-1912) charcutera).
Pensar que el poeta es un tipo tímido que se esfuerza en no parecerlo mediante la exhibición narcisista de una tabla de ejercicios sincronizados, que se ejecuta como una disciplina marcial y que terminará siendo una anécdota, deja tu cuerpo lleno de mil pequeños cristales, que no consiguen arañarte.
No se que le interesa más a JC, si el libreto con sus poemas, el experimento de recital o los subidones de adrenalina que parecen dejarle a la vez en el cielo y en el infierno, ambos bastante efímeros.
En cuanto al libro, los poemas que contiene son de distinto calado, un puerto con escollos para rasgar el casco de los barcos, no es puerto seguro. La mezcla pop entre Nokia y las sonrisas de pinpon, dibujos animados fornicando con la prima de riesgo y mucho léxico y frases automáticas, dadaístas del estilo “anacolutos anafilácticos anatomizan anacoretas anticonstitucionales”, a veces dan en el blanco y otras son dardos que desaparecen en esa energía oscura del espacio exterior.
Todavía no se sabe si cuando sale el premio la recompensa es suficiente. No necesito unos días ni otra lectura, para ver si con ella me vienen los recuerdos del montaje (ayer pensé que si) ya que estos desaparecieron para siempre por algún oscuro sumidero. Así todo, espectáculos como este son necesarios en esta Barcelona de hoy, aunque solo sea para ver la perplejidad de los asistentes y el desconcierto de los espectadores.

-Te mentí Corominas, -mientras sonreía- te mentía y creo que alguno más también lo hizo.

No todo es amor.


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