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lunes, 21 de febrero de 2011

Céline y los chinos



No se por qué los judíos caminan tan deprisa, hablo de estos tipos vestidos de negro, abrigo, sombrero, traje y camisa blanca, entre rubios y pelirrojos, con lentes de alambre. No me refiero a Spielberg, los hermanos Cohen, Metro, Marx, Einstein, Mayer, Guggenheim, si no los otros, esos tipos que discuten a muerte por un salmo, que recitan incansables, un único libro y una única idea, la Torah, que viven en Nueva York, controlan la industria y el dinero, que viven en Moscú y en Berlín, que delatan a sus vecinos, si no respetan sus creencias, que aprendieron a torturar frente a las piedras labradas del templo, suavemente, de la mano de Herodes. ¿Por qué caminan tan deprisa?.

Te puede llamar la atención los tirabuzones de las patillas, la palidez de la piel, la inteligencia para los negocios, para la física y las matemáticas, conozco el Museo del Holocausto y uno se estremece de lo que ve y se pone en lugar de los que sufren.
Sales del túnel y te encuentras el paisaje, pero, ¿por qué, por qué andan tan deprisa?. ¿A dónde van?.
-¡Qué miras!
Seguramente nada, pero la mirada se mantiene intentando saber qué piensas, saber el valor de ese dinero, saber el peso de ese valor. No hay piedad cuando un judío juzga, no hay compasión. Hay una escuela de cadáveres, una exquisita escuela donde no te dejarán entrar, no vives en el gueto, en el gueto de Nueva York, en el de Berlín, en el de Moscú, en el de esa exquisita educación. Ahí entran los que entran, aquellos elegidos.
Aunque las opiniones evolucionan, nadie, nadie ni mi Yo Ateo, podemos opinar de algo relacionado con “lo judío”. Gitanos, homosexuales, comunistas, españoles, tarados, esos otros si, judíos no.
-¡Ojo!, y ten cuidado, ese terreno ya ha sido pisado por otros… y ten cuidado.

Céline escribió su “Viaje al fin de la noche” o “Muerte a crédito”, pero también escribió opiniones bastardas en un mundo bastardo, que era bastante mejor que el que nos dejaron en herencia (y lo que dejaremos nosotros), en todo caso opiniones particulares, vertidas a público en las Bagatelas sobre la dictadura judía, más presente cada día y solo uno de los problemas con los árabes, su vida y su mundo, pero no solo con ellos. Todo esto sigue siendo cercano, porque los campos de concentración nazis, siguen abiertos en espera de clientes. Mientras alguien pueda leer a Céline y alguien pueda tropezar en una alfombra llena de cadáveres, quizá exquisitos, pero cadáveres, todo sigue abierto. Abierto pero mal ventilado.

Conmemorar a Céline es una oportunidad para reflexionar sobre como eran las cosas y como son ahora, todo tan cínicamente correcto. Todos cambiamos, todos sufrimos una evolución, progresamos o nos anquilosamos, lo único que el tiempo no cambia, sobre lo que ya nadie se permite pensar es en “lo judío”, convertido en horror. Opinar sobre una injusticia, no te convierte en un asesino. Y los cadáveres siguen ahí, los que importan y los que no le importan a nadie, todos siguen ahí, encima de una mesa en un cuarto oscuro y todos vosotros tenéis la llave de algún cuarto oscuro, pero entrar en esos cuartos da miedo, y también da miedo salir. Lo que no debería asustar ni acobardar es que allí donde hay luz también se enciende la oscuridad y el desprecio.
-No seas ingenuo, tu también los despreciaste.
Y la lista es larga y las ciudades llenas de Oscuridad a la que no miras a la cara, que camina despacio como si arrastraran un agotamiento de cientos de cadenas, que incluso se tumban a tus pies, para que la esquives a las puertas de los comercios, de tu casa, de tu trabajo y cada día.
-Si tropiezas con alguno, discúlpate.
Eso es todo. Y esto cada vez se llenará más de exquisitos cadáveres, entre los que no vas a poder caminar, ni despacio ni deprisa.¿Y entonces?, ¿volverán a abrirse todas las habitaciones oscuras?.
- ¿Y mientras tu discutes, quién se prepara para jugar?

2 comentarios:

  1. No sé el tiempo que habrás invertido en escribirlo. Seré honesta y no voy a darlo por leído, entendido, analizado y juzgado todo a una. Este artículo abre una brecha importante, y taparla con palabras de relleno me parece baladí.
    Me comprometo a una opinión propia, más allá de la estrictamente satisfactoria en cuanto a la forma y el contenido, sobre lo cuál ya te felicito.

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  2. Gracias por felicitarme, de forma tan poco baladí. Comprometida quedas.

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